Cuando el desierto arrastraba hacia la muerte
Y el abismo se abrió ante mis ojos,
Cuando los grises se apoderaron de mi mirada, de mi alma, de mi cuerpo,
Y mis pies dejaron de danzar, y mi corazón de piedra fue
Un tibio rayo de sol
Un abrazo de amor y de palabras
Acunaron mi alma, meciéndola
Al son de tu corazón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario