¿Dónde está cuando no está?, se pregunta.
Dónde están sus pensamientos cuando su centro se diluye, se pierde, se proyecta en las múltiples imágenes de un tiempo y un lugar que no tienen existencia real.
Dónde, su cuerpo, que no siente más que en el malestar. O en los pocos momentos en los que, en esos tiempos, procuran placer.
Perdida, oscilante, ansiosa, tensa, desalentada, solitaria, ansiosa, resentida... Se lee y le cuesta aceptar que esas palabras también son ella; que caen como una verdad, cuando su alma es un dragón de las oscuras profundidades.
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